La Sociedad que Queremos

En la actualidad la sociedad chilena experimenta un proceso de cambios continuos que han contribuido a tranformaciones en las pautas de comportamiento social, político, económico y cultural. Por esta razón nosotros/as, la ciudadanía, tenemos un rol fundamental en la construcción de una nueva sociedad, en la cuál se busca como objetivo el desarrollo de la sociedad en todo su esplendor. Para esto es importante que nos preguntemos ¿cuál es el tipo de sociedad en la que queremos vivir? ¿qué debemos hacer para alcanzarla? y ¿qué rol jugamos cada uno en este proceso de transformación constante hacia una mejor sociedad? Respuestas hay muchas, y acá sólo podremos encontrar algunas luces del camino que queremos tomar.
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sábado, 19 de septiembre de 2009

Y la responsabilidad social del Servicio Público ¿Dónde queda?


Revisando la agenda noticiosa de esta semana, en que Chile da inicio a la cuenta regresiva de sus 200 años de existencia, no sólo encontramos noticias positivas de lo entretenido que puede ser el 18 de septiembre, ni de los miles de panoramas que existen para estas fechas. Muy por el contrario, también se dan noticias que empañan, nuevamente, las buenas nuevas y que ensucian, esta manera, las celebraciones patrias del 2009.

En el Diario La Nación del sábado 19 de septiembre aparece una noticia que se titula de la siguiente manera: “Deuda de al menos 18 Municipios con Cenabast preocupa en el Senado”.

Cuando escuchamos o leemos acerca de cualquier noticia que de cuenta de la existencia de una deuda entre una institución pública con otro organismos, pensamos inmediatamente que algo no esta funcionando bien o que algo no se está haciendo como corresponde. En este caso noticioso no ocurre lo contrario.

Resulta que Cenabast es el Centro de Abastecimientos del Minsal (Ministerio de Salud), el cuál se encarga de abastecer a los municipios con medicamentos que finalmente son entregados a la ciudadanía, y a la población más vulnerable de nuestro país.

Al momento de enterarnos de que existen algunas deudas de municipios con Cenabast nos preguntamos dos cosas: primero, la pregunta más lógica es ¿Dónde está el dinero que cada municipio destina a Salud? ¿Qué pasa con el presupuesto municipal que cada institución tiene? Y en segundo lugar nos preguntamos ¿Qué sucede con la responsabilidad social servicio público? ¿Qué pasa cuando una institución pública comete errores que perjudican, finalmente, al ciudadano beneficiario?

¿Qué se hace respecto a esta situación?

Al igual que el Senado, me parece preocupante que nos enteremos de este tipo de noticias, no por el hecho de enterarnos de que existen, sino porque existen. ¿No se supone que los municipios tienen un presupuesto que deben cumplir en el año? Donde destinan recursos a educación, salud, medio ambiente, etc., etc. y donde, en el fondo, tienen como responsabilidad constitucional: intervenir en la comuna en temas de cultura, educación, salud, es decir: en las temáticas más relevantes para el desarrollo local.

Legalmente el municipio deben resolver de manera eficiente y eficaz los problemas que aquejan a la comunidad local, y velar por el desarrollo de la comuna. Entonces ¿Cómo resolvemos una deuda que perjudica directamente a la ciudadanía? Porque, finalmente, la decisión en castigo de la morosidad de aquellos municipios que tienen la deuda con Cenabast, sería la suspensión que rige desde agosto de este año, en la entrega de medicamentos. Donde los suministros de medicamentos no serían entregados para repartirlos a la población.

¿Cómo resolvemos la demanda de la ciudadanía respecto de los medicamentos? ¿No sería mejor establecer una sanción que no perjudique, directamente, a los beneficiarios? Pero que si sancione la conducta de irresponsabilidad que efectuaron los municipios en cuestión.

No olvidemos que le principal objetivo del servicio público esta para con la ciudadanía, y por lo tanto no es aceptable dejar que sucedan situaciones como las de Maullín y Ancud en las que, sin obviar la falta cometida por el gobierno local de cada comuna, “la situación es grave porque no se les están haciendo llegar los medicamentos”.

Finalmente, esa resolución o esa sanción lo único que logra es no responder al objetivo final que debe cumplir el servicio público y que es, únicamente, servir y responder a la demandas de la sociedad civil.

domingo, 13 de septiembre de 2009

¿Estamos olvidando el 11?


Hace pocos días se volvió a conmemorar el 11 de septiembre en nuestro país. Un día que para muchos significa algo más que una simple fecha. Todos conocemos que es lo que sucedió hace ya 36 años atrás, es algo no podemos obviar, ni siquiera aquellos que no comparten nuestra postura.
No intento escribir un artículo ideológico, ni menos un artículo que repita lo mismo de siempre, el sentimiento frente a los hechos pasado están y núnca cambiarán. Sin embargo, los hechos presentes están significando algo más que una simple conmemoración a lo pasado.

Noticias como: Dos muertos en incidentes nocturnos del "11"; y 10 carabineros heridos (El Mercurio, 12 de septiembre 2009), son un ejemplo de los titulares y noticias que se ven en la actualidad cuando se trata de entregar información acerca del 11 de septiembre. Ya poco vemos de marchas pacíficas o de actividades culturales que aludan a la conmemoración del 11 de septiembre de 1973. ¿Será que los chilenos nos estamos volviendo violentos? O ¿Será que entre tantos años que ya han pasado, se ha perdido el verdadero sentido de la conmemoración?

Personalmente creo que el espíritu de lucha original, por el cuál se hace la conmemoración y el recordatorio todos los 11 de septiembres, ha ido perdiendo el valor que tenía en su tiempo. Se ha desvirtuado la idea por la cuál se recuerda siempre el 11 de septiembre, y que no es más que recordar los hechos inhumanos de violación a los Derechos Humanos y también de violación al derecho ciudadano. Lo que vemos ahora en las calles es sólo el reflejo de cómo se ha ido perdiendo el sentido de la conmemoración.

Me cuesta reconocerlo, y me es difícil poder decirlo de esta forma, pero estas situaciones sólo ayudarán a olvidar el real motivo de por qué recordamos, todos los años, el 11 de septiembre de 1973. Y con el pasar de los años no sabremos si, efectivamente se recuerde realmente que fue lo que pasó el 11 de septiembre del 73’.

No se si mi espíritu de lucha se habrá desvanecido en el tiempo, quizás muchos de ustedes (lectores) podrán pensarlo, o si es más bien el reflejo de una descontento general por la forma en cómo se hacen las cosas, pero la verdad creo que no es el desvanecimiento de mi espíritu lo que me hace pensar de esta manera, sino que es el darme cuenta de una realidad que está frente a nuestros ojos, una realidad que sólo me demuestra la falta de evolución que hay detrás de cada conmemoración del “11”.

Es difícil volver a restituir la idea original, más difícil se hace todo esto, cuando la violencia se apodera cada vez más de estas fechas, y cuando las personas que recuerdan la fecha con barricadas y todo ya no son concientes del significado que tienen estas ni menos entienden por qué las personas se reunían entorno al fuego como símbolo de protesta. Cada año que pasa, la edad de los que participan en las barricadas nocturnas es menor, y cabe cuestionarse si el nivel de conciencia de aquellos es tan alto como para comprender porque están haciendo lo que hacen.

De manera muy personal encuentro repudiable recordar el 11 de septiembre, chileno, con más violencia no sólo porque no tolero el uso innecesario de la violencia (sea de parte de quién sea) sino porque sólo da cuenta de que seguimos siendo una sociedad retrógrada que no aprende de los hechos pasados, y que no es capaz de evolucionar sus formas de lucha.

Hace muchos años atrás, una persona muy querida me decía que la historia es importante en la vida de las personas porque les permite tener conciencia de lo que pasó para no volver a hacer lo mismo (si esto era negativo) y aprender de los errores. Esto es tan importante para hablar del 11 de septiembre que sería interesante si la gran mayoría, de los que participan en los disturbios, lo pensaran o al menos lo considerara antes de realizar cualquier acto.

Para que nunca más vuelva a ocurrir lo mismo que hace 36 años, entonces nunca más volvamos a conmemorar con violencia un hecho que debemos recordarlo con tristeza, pero teniendo siempre en cuenta el origen y la idea central de por qué lo recordamos: POR QUÉ REPUDIAMOS EL USO DE LA VIOLENCIA, Y EL ABUSO DE PODER, Y PORQUE NO COMPARTIMOS LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS (HUMANOS Y CIUDADANOS)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Nuevo Progresismo… Bueno, y entonces ¿Qué es el progresismo?


A la luz de un titular en el Diario La Nación del viernes 11 de septiembre que dice: Concertación, “buen ejemplo de progresismo”, comienzo a pensar en esta idea del progresismo y de lo que significa ser progresistas en nuestros días.

Este año, en el mundo político, hemos sido espectadores de una constante discusión en torno a lo que significa ser progresista en nuestros días. Los diferentes candidatos a la presidencia defienden el hecho de ser progresistas y de entregar un proyecto de estas características. Principalmente Eduardo Frei se ha encargado de recalcar esta línea de trabajo. Sin embargo poco entendemos de lo que significa ser o plantear ideas progresistas, entonces ¿Qué es el progresismo?

Curiosamente cuando buscamos información acerca de lo que significa el progresismo, nos encontramos con un artículo de la Presidenta Michelle Bachelet en el cual cuenta las razones por las que ella, como mandataria, participó de la cumbre de Gobiernos Progresista en pasado año 2008. Y, también de manera muy curiosa este artículo define el progresismo vinculado, siempre, con un gobierno de centro-izquierda, que tienen como objetivos la equidad y justicia social (piensaChile, Secciones Análisis, Viernes 8 de Abril 2008)

Ser progresista, a mi juicio no tiene que ver con el hecho de representar a una colectividad de centro-izquierda, sí concuerdo con la Presidenta en que las ideas progresistas se vinculan con los objetivos de equidad y justicia social. Pero también creo que ser progresistas significa ser novedosos, activos y luchadores.

El progresismo, si lo vemos desde una perspectiva histórica hace alusión al cambio social, a las transformaciones, no al conservadurismo. Y no me refiero a un conservadurismo en cuanto a valores (Liberales o conservadores) si no más bien a esta idea de conservar lo que está presente. Esta idea de cambio social esta muy ligado con la Revolución de 1848 en que se define la oposición social entre burguesía y proletariado.

Sabemos que en nuestros días hablar de burguesía y de proletariado es sumamente difícil, por no decir imposibles. Tengo muy claro que la sociedad actual es completamente diferente a las sociedad de 1848. Sin embargo, creo que el progresismo renovado que se plantea en nuestros días no es más que una burda adaptación que hacen las colectividades de centro-izquierda, buscando la cooptación de militantes y miembros que se casen con los partidos de izquierda.

Muchas palabras y poca acción es lo que refleja el progresismo actual. Vemos como se llenan la boca diciendo: discutiremos acerca de ciertos temas, discutiremos sobre los temas de homosexualidad, discutiremos sobre medio ambiente, discutiremos sobre nuevas leyes laborales, etc. Sin embargo existe poca capacidad por conjugar el verbo hacer.

Creo que el nuevo progresismo, al cuál hace alusión la Presidenta, carece de hacer cosas y se queda en la pura discusión. La verdad es que, a pesar del apoyo que le pueda dar a la Presidenta, me parece que en este tema no se logró ser tan objetivos como se necesita, y al parecer se tomo la postura de la colectividad a la cuál se representa, más que a la calidad de Representante de los chilenos.

Si me preguntará acerca del nuevo progresismo la verdad creo que sería muy complejo poder responder una pregunta así porque no entiendo al nuevo progresismo, a ese progresismo que plantea ideas conservadoras de continuidad, y que sólo se queda en la conjugación del verbo discutir y no del hacer.